Nocherio 2

Rechazo la forma del diario. En el relato de los días siempre se escamotea lo nocturno, lo más íntimo. Aquí, por el contrario, late la parte callada, esa que no tolera la voz y solo admite ser leída con la cadencia del silencio y la lenta, casi imperceptible, caricia de la mirada.

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